Los expertos dudan de la eficacia de prohibir las redes sociales hasta los 16 años como ya ha hecho Australia

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Desde el 10 de diciembre en Australia está prohibido el acceso a redes sociales a los menores de 16 años. Han sido los primeros. En España no hay fecha, pero sí intención. El Congreso aprobó en septiembre la tramitación del proyecto de Ley Orgánica para la protección de los menores en entornos digitales, una regulación "valiente" en palabras del ministro de la Presidencia, Félix Bolaño, que quiere abrir en Europa la senda que han iniciado los australianos y retrasar de los 14 años actuales a los 16 la edad mínima para abrir una cuenta en una red social. 

Aunque en nuestras antípodas geográficas, la problemática adolescente en torno a las redes es común. Los datos de los australianos: siete de cada diez niños de entre 10 y 15 años han estado expuestos a contenido online dañino (comportamientos misóginos, vídeos de peleas, ideas suicidas, que inducen a la bulimia.), la mitad ha sufrido ciberacoso y uno de cada siete, acoso sexual. 

Los nuestros: uno de cada tres adolescentes con pareja ha sufrido control o chantaje online y casi el 9% ha recibido presiones para enviar fotos o vídeos de carácter erótico o sexual, según el último informe de Unicef, con datos relativos a 2025. 

Un ejemplo de hace solo unos días: X -antigua Twitter- se ha visto señalada tras comprobar que su Inteligencia Artificial, Grok, permitía sexualizar imágenes con tan solo una orden del tipo 'vístela con un bikini diminuto'. Y eso lo estaban haciendo adultos... y adolescentes. 

La cuestión es, ¿cómo retrasar a los 16 años el acceso a las redes cuando los niños tienen móvil desde los 11? "Los que no lo tienen todavía también están accediendo. Hay críos de 7 años que ya han visto porno. Les llega sin buscarlo, pero les llega", advierte Estíbaliz Linares, profesora e investigadora de la Universidad de Deusto. ¿Eso se ataja con prohibición? Todos los expertos consultados para este reportaje coinciden en que prohibir sin alternativa no funcionará. "Es ponerle puertas al campo y los 16 son una edad ya un poco avanzada. Una medida tan radical cuando el uso del móvil está tan extendido entre los adolescentes estimulará su anhelo y el día que cumplan 16 se lanzarán desaforados. Además, lo que 'saben' con 16 ya lo saben también con 15", reflexiona Cristobal Torres, catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid.

LA ERA DE LA 'DESCONEXIÓN' 

Estíbaliz Linares coincide en que la prohibición "no llevará a nada sin educación porque generará ansiedad". Apoya que se plantee "cierto blindaje legislativo", pero cree que la solución no la garantiza solo una ley, por muy proteccionista que sea. "Nos dimos prisa en digitalizar las aulas pero el profesorado no puede gestionarlo", censura la experta, quien advierte de "un cambio de narrativa" en los últimos años. "Nos hemos dado cuenta de que los chavales necesitan espacios libres de tecnología". En la escuela y fuera. 

"En Euskadi hay pueblos en los que los bares, los comercios y las tiendas de chuches tienen una pegatina en la puerta que indica que los menores pueden entrar y utilizar el teléfono del establecimiento para llamar a sus padres, de manera que no tienen necesidad de tener móvil. En algunos colegios está prohibido el teléfono, no les dejan tenerlo ni siquiera dentro de la mochila o en la taquilla. Y un instituto de Vitoria ha acordado con las familias retrasar su entrega hasta los 14". 

MECANISMOS DE VERIFICACIÓN

En Australia la prohibición ha afectado a nueve plataformas online. Facebook, Instagram, Snapchat, Threads, TikTok, X, YouTube, Reddit y Kick han tenido que eliminar los perfiles de menores de 16 años e implantar "medidas razonables" para que no se les cuelen. Y no es "razonable" ni que el chaval declare su edad (puede mentir) ni que sus padres le avalen. "Habrá que ver cómo de efectivas son esas medidas. En un entorno en el que se puedan saltar las restricciones, los menores se encontrarán en plataformas sin control parental", alerta Silvia Martínez, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC. Porque la tentación es muy fuerte: "Los vídeos son cortos, intercalan contenidos de humor y distracciones... Además, estar en las redes les hace sentir parte de algo y los 'likes' refuerzan la sensación de validación y les ayudan a alcanzar popularidad". 

Advierte la experta de que esta "superficialidad" que está en el ADN de las dinámicas relacionales online no es, en todo caso, el mayor de los problemas. "Los mensajes que reciben no solo son superficiales, también hay mensajes falsos, que buscan manipular o no son apropiados para su edad. El funcionamiento de los algoritmos, las dinámicas de recompensa y validación, hacen que se limite la diversidad en un entorno de gran radicalización y polarización". 

FRASES VIRALES DE LOS POLÍTICOS

Esta suerte de atajo para llegar a los jóvenes que permiten las redes y se antoja un peligro, se torna también en oportunidad. La han visto los partidos políticos -unos más que otros-, que han encontrado en algunas plataformas online la vía para llegar y conectar con un colectivo alejado de los medios tradicionales. "Quien domina Instagram y TikTok parte con ventaja", sentencia Pau Canaletas, experto en marketing electoral. Recuerda que "aunque ya hay dos generaciones de nativos digitales" no es hasta la irrupción de Vox cuando las redes se convierten también en escenario para la batalla política en España. "Los adolescentes no siguen los debates del Congreso, pero un partido cuelga el vídeo de una agresión en su municipio y, como la red tiende a la hipérbole, los chavales se forman una idea en torno a la seguridad en su pueblo. Igual que cuando los políticos publican datos de criminalidad, de llegada de inmigrantes... Va calando el mensaje", aunque todavía les queden unos años para poder votar. En este sentido, Canaletas refiere que, tras su primer mandato, una encuesta preguntó a los votantes de Trump cómo se informaban "y la mayoría dijo que lo hacía por Facebook". 

En España Vox ha abierto el camino y los demás le han ido siguiendo con mayor o menor entusiasmo... y acierto. "Su diputado Carlos Hernández Quero es un buen ejemplo de cómo hacer política en redes. Todo lo que dice está pensado para ser viral: frases potentes, metáforas... Rufián (ERC) también ha adaptado el tono y el lenguaje a lo viral y hasta Pedro Sánchez y sus ministros están ya en TikTok. Antes los partidos presentaban sus propuestas en una rueda de prensa, pero hoy te lo cuentan en las redes mientras les ves tomando un café, paseando...". Y esto llega especialmente a los jóvenes, "un colectivo que recibe muchos impactos políticos". ¿Eso es malo? "No, pero debe regularse para evitar que se difundan bulos".

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Agencia Colpisa