Medio siglo después, la exploración lunar resurge con más fuerza que nunca.
La misión Apolo XVII, realizada en 1972, fue la sexta y última en la que los humanos viajaron y caminaron sobre la Luna. Durante la expedición, los astronautas cumplieron con éxito todos los objetivos: recogieron muestras lunares, desplegaron diversos instrumentos científicos y recorrieron la superficie con el Lunar Roving Vehicle (LRV). Sin embargo, a pesar de los logros alcanzados, la NASA decidió poner fin al programa Apolo debido principalmente a limitaciones presupuestarias y a que Estados Unidos ya se había consolidado como la potencia dominante en la exploración espacial.
Hoy en día, el sueño de volver a pisar la Luna renace con el programa Artemis, una iniciativa internacional de vuelo espacial tripulado liderada por la NASA, junto con empresas privadas de vuelo espacial estadounidenses y seis agencias, entre ellas la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Japonesa de Exploración Espacial (JAXA).
Pero, ¿por qué regresar a la Luna? ¿Y por qué ahora? Evidentemente no es casualidad y responde a una serie de razones científicas, tecnológicas y estratégicas. Entre ellas el desmantelamiento de la Estación Espacial Internacional (ISS) previsto para 2030; el descubrimiento de yacimientos de agua helada y recursos minerales escasos en la Tierra; y las ventajas de utilizar la Luna como base de lanzamiento para futuras misiones a Marte. El programa Artemis tiene como finalidad establecer bases lunares permanentes, impulsar la participación del sector privado en el espacio y afianzar una economía lunar sostenible.
En este artículo, expondremos el estado actual del programa, revisando las misiones que ya han sido lanzadas y aquellas que están previstas para el futuro.
Empecemos describiendo el lanzador encargado de impulsar más allá de la atmósfera terrestre tanto la carga útil como a la tripulación de las misiones Artemis: el Space Launch System (SLS). Este vehículo desechable de elevación superpesada cuenta con seis configuraciones: tres destinadas al transporte de tripulación y otras tres para misiones de carga. Hoy por hoy, es el cohete más potente del mundo, superando en un 15% al Saturn V utilizado en las misiones Apolo. Dependiendo de la versión, el SLS podrá transportar entre 27 y 46 toneladas de carga al espacio.
Ubicado en la parte superior del SLS se encuentra la nave espacial Orion, diseñada para llevar a los astronautas hasta la órbita lunar. Orion se divide en dos partes: el módulo donde se alojará la tripulación y el módulo de servicio, encargado de proporcionar propulsión, energía y soporte vital a la nave. Cabe destacar que el módulo de servicio ha sido fabricado enteramente por Airbus con financiación de la ESA.
El 16 de noviembre de 2022 se realizó la primera prueba de vuelo integrada de la nave Orion y el cohete SLS dentro del marco de la misión Artemis I. Su objetivo fue posicionar a Orion en trayectoria hacia la Luna y evaluar el rendimiento de su escudo térmico durante la reentrada a la Tierra. Durante la misión, que se extendió por tres semanas y media, la nave pasó dos semanas orbitando la Luna y registró un consumo de combustible y energía eléctrica menor al esperado, un resultado altamente positivo. Finalmente, a principios de diciembre, Orion amerizó en el Océano Pacífico superando las expectativas de la misión.
Además, dentro del programa Artemis está en desarrollo la estación espacial lunar llamada Gateway, concebida como un centro de comunicaciones y punto de escala para misiones tripuladas. Esta estación servirá como lugar de acoplamiento para la cápsula Orion, desde donde los astronautas abordarán los módulos de aterrizaje que los llevarán a la superficie lunar. El despliegue de Gateway será gradual, comenzando con el lanzamiento de los módulos de Potencia y Propulsión (PPE) y el Habitacional y de Logística (HALO), previsto a partir de 2028. En subsiguientes años, se integrarán los demás módulos planificados.
Por el momento, hay dos misiones más confirmadas. Artemis II, prevista para abril de 2026, será la primera misión tripulada del programa con rumbo a la Luna. Durante 10 días, cuatro astronautas viajarán a bordo de la nave Orión para sobrevolar el satélite. A lo largo de la misión, la tripulación evaluará el rendimiento de los sistemas de soporte vital de la nave y ejecutará una serie de maniobras clave para futuras misiones.
Por otro lado, la siguiente misión del programa, Artemis III, marcará el regreso de los seres humanos a la superficie lunar. En esta misión, la tripulación se acoplará en órbita lunar con el módulo de aterrizaje Starship HLS de SpaceX y descenderá a la superficie, donde llevarán a cabo una estancia de varios días. La NASA prevé su lanzamiento para mediados de 2027.
Paralelamente, la ESA ha desarrollado el concepto «Moon Village», una iniciativa para estudiar la viabilidad de hábitats capaces de proteger a los astronautas de la radiación cósmica en la Luna. Además, varias compañías privadas trabajan en el desarrollo de módulos de aterrizaje para transportar pequeñas cargas comerciales a la superficie lunar. Un ejemplo destacado es el modelo Nova-C de la empresa Intuitive Machines, que logró un exitoso alunizaje el 22 de febrero de 2024.
Sin duda, aunque todavía queda un largo recorrido por delante, el programa Artemis no solo representa el regreso de la humanidad a la Luna, sino que también sienta las bases para una presencia sostenible en el espacio profundo.
Referencias:
- Conferencia de Francisco Lechón (31 oct. 2024). “La reconquista de la Luna”. Planetario de Madrid. https://www.youtube.com/watch?v=AeklVl75uB4&t=1155s.
- Conferencia de Javier Ventura-Traveset (12 dic. 2024). “Las nuevas infraestructuras de comunicación y navegación lunar”. Planetario de Madrid. https://www.youtube.com/watch?v=7OAhcSjikr8&t=1s.
- Web del programa Artemis (https://www.nasa.gov/humans-in-space/artemis/).
Las imágenes utilizadas son propiedad de la NASA y han sido obtenidas de su página web oficial.
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