Las obras de El Pilar, el Canal de Corinto y el TAV de Navarra

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“Esto parece la obra de El Pilar”. Cuando se quiere poner en solfa la lentitud de una obra pública, recurrimos a la muletilla de la construcción de la basílica de El Pilar de Zaragoza. Este templo se inició en tiempos de los Austrias en 1681, y no se concluyó hasta nuestra época contemporánea en 1961. Reyes de distintas monarquías, guerras civiles, invasiones francesas, repúblicas y dictaduras pasaron y pasaron mientras el Pilar iba construyéndose perezosamente durante cerca de 300 años.

Aun así, dícese que es el Canal de Corinto la obra humana que más ha tardado en construirse: 2.500 años para un canal de menos de 6 kilómetros. Invito a los lectores de este artículo a acceder a través de google y localizar en Grecia la tierra de los corintios, a quienes tanto escribió San Pablo. Al este de la ciudad de Corinto descubrirán un elegante canal transmarítimo que, yugulando el istmo del Peloponeso, permite el paso directo desde Atenas y su puerto del Pireo hacia el talón de Italia y el Mediterráneo occidental. Este canal iba a evitar en la antigüedad, con su humilde longitud, un recorrido por mar de cientos de kilómetros.

Por lo visto, la primera idea (siempre es la más importante) para construir el canal fue de un tal Periandro, en el 600 a.d.C. Pasaron seis siglos hasta que Julio César y Calígula prometieron su construcción. Palabras y más palabras. Y no fue hasta la llegada de Nerón cuando en el año 67 se puso, o más bien se quitó, la primera piedra. Tras haberse excavado tres kilómetros en tan solo un año, el suicidio de Nerón en año 68, mientras tocaba la lira, dejó la obra parada para otros cientos de años. Habría que esperar hasta finales del siglo XIX para que el canal se terminase y se pusiese en servicio. Para entonces, el canal ya era pequeño y ya casi no servía para los barcos del siglo XX.

Este mes de marzo se cumplen 32 años desde la aprobación del Corredor Navarro de Alta Velocidad. Los mismos años que han cumplido los gemelos Maitane y Javier. Y dos añitos va a cumplir la hija de Maitane, Irati. La vida sigue. El tren no llega.

Nuestro Periandro en 1994 fue el ministro Josep Borrell. Desde entonces, promesas, falsas verdades y palabras. Si, a partir de ahora, todo fuese bien todavía nos quedarían más de 15 años para ver construido en su totalidad el Corredor. 50 años para construir poco más de 250 kilómetros entre Zaragoza, Pamplona y la Y Vasca. Realmente, todo un récord comparado con el Canal de Corinto. Y, realmente, toda una vergüenza comparada con los cerca de 500 kilómetros del TAV Madrid-Sevilla, proyectado y construido en tan solo 10 años en el siglo pasado.

El problema es que cuando vas el último, como Navarra con su TAV, cualquier imprevisto puede llevarse todo al traste. Ahí está el Canal de Corinto y el pobre Nerón. Ahora, la inmensa tragedia de Adamuz ha venido a desnudar la ínfima inversión en conservación de los 4.000 kilómetros de la red de Alta Velocidad española. Y, por ello, ahora es obligado gastar mucho más en mantener las vías.

Como el dinero es finito, aunque estos gobiernos de progreso son especialistas en recaudar a mansalva, quiera Dios que nuestro Tren de Alta Velocidad no sea el pagano. Ya han amanecido voces diciendo que a dónde va España con tanta red de Alta Velocidad. Que más vale conservar lo que hay y no construir más. Y en nuestra casa, Bildu y sus acólitos con la escopeta cargada, como siempre; precisamente para cargarse el progreso de Navarra. Esperemos que no, pero a perro flaco, todo son pulgas. Defendamos el Corredor Navarro de Alta Velocidad ahora que, otra vez, pintan bastos.

Recapiti
ana-yerro