«Cambiar el modelo de Atención Primaria no puede limitarse a digitalizar procesos o a redistribuir tareas entre profesionales»

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El director gerente de AP del Servicio Cántabro de Salud ya ha comenzado a poner en marcha  cambios pero «el verdadero cambio exige una revisión más profunda de cómo se organiza la demanda»

El Dr. José María Pérez Ramos es el director gerente de Atención Primaria del Servicio Cántabro de Salud (SCS) desde hace año y medio. Procede de  Osakidetza y  llegó  a la sanidad cántabra con el objetivo de establecer una estrategia a largo plazo que pasa, entre otros objetivos,  por una integración entre hospitales y Atención Primaria. En esta entrevista para el COM Cantabria analiza la realidad del primer escalón del sistema de salud que atraviesa por momentos de cambios e incertidumbre.

Esta semana se ha celebrado el Día de la Atención Primaria ¿en qué momento se encuentra en Cantabria este primer eslabón del sistema sanitario?

La Atención Primaria en Cantabria se encuentra en un momento de transición exigente. Por un lado, sigue siendo un pilar sólido del sistema, con profesionales altamente comprometidos y una capacidad resolutiva muy relevante. No obstante, es cierto que esa capacidad, aun siendo elevada, sigue siendo percibida por muchos profesionales como insuficiente para dar respuesta a la complejidad creciente de la demanda, lo que constituye uno de los retos claros en los que debemos seguir trabajando.

Por otro lado, arrastra tensiones estructurales compartidas con el conjunto del país, especialmente en términos de presión asistencial, disponibilidad de profesionales y adaptación a una población cada vez más envejecida y con mayor carga de cronicidad. En este contexto, parece razonablemente compartido que el modelo actual necesita una redefinición. Ahora bien, esta debe abordarse desde un esfuerzo conjunto y con una definición clara de los objetivos que se persiguen, evitando planteamientos precipitados que puedan comprometer la estabilidad del sistema.

La idea es cambiar el modelo actual ¿se están dando algunos pasos en este sentido?

Sí, se están dando pasos, aunque probablemente no con la velocidad ni con la profundidad que este cambio requiere. En Cantabria, como en otros sistemas, se están impulsando mejoras organizativas, avances en la atención no presencial y una mayor integración del trabajo en equipo. Son avances necesarios, pero conviene ser claros: cambiar el modelo de Atención Primaria no puede limitarse a digitalizar procesos o a redistribuir tareas entre profesionales.

El verdadero cambio exige una revisión más profunda de cómo se organiza la demanda, qué nivel de accesibilidad es sostenible y cuál es el papel real que debe desempeñar la Atención Primaria dentro del sistema sanitario. Existe el riesgo de abordar esta transformación con medidas parciales o superficiales que generen expectativas sin resolver los problemas de fondo. Por eso, es fundamental que cualquier redefinición del modelo se apoye en un diagnóstico compartido y en objetivos claros, tal y como comentábamos antes, evitando dar pasos que no sean sostenibles en el medio plazo.

Y ¿cuál es el escollo más importante que en la actualidad tiene la Atención Primaria en Cantabria?

El principal escollo es, sin duda, la disponibilidad de profesionales, especialmente médicos de familia y pediatras. No se trata de un problema exclusivo de Cantabria, sino de un déficit estructural a nivel nacional que condiciona cualquier intento de mejora organizativa.

Ahora bien, más allá de esta limitación, existe también un desajuste creciente entre la demanda asistencial y la capacidad real del sistema para absorberla en los términos en los que actualmente se plantea. Esto se traduce en presión sobre las agendas y en dificultades para dar una respuesta adecuada en tiempo y forma. Es importante ser claros: no todo se resuelve únicamente con más profesionales, pero sin ellos cualquier modelo organizativo tiene un margen muy limitado de maniobra. Por eso, junto a las medidas de captación y fidelización, es imprescindible abordar cómo se organiza la demanda y qué expectativas son sostenibles dentro del sistema público.

Se acerca el verano y las vacaciones generan déficits de médicos y de otros profesionales de la salud ¿cómo se plantea este año esta realidad?

El periodo estival vuelve a poner de manifiesto una realidad estructural: la dificultad para sustituir profesionales en determinados momentos del año. Desde la Dirección de Atención Primaria se está trabajando con antelación en una planificación basada en la priorización de la actividad asistencial, con el objetivo de garantizar la continuidad de la atención en aquellos ámbitos más sensibles. Es necesario ser claros: no siempre es posible cubrir todas las ausencias, por lo que la organización debe adaptarse a la disponibilidad real de profesionales.

En este contexto, es importante reconocer el esfuerzo que realizan los equipos, que asumen una carga adicional para mantener la calidad asistencial. Al mismo tiempo, debemos trasladar a la ciudadanía un mensaje de responsabilidad y transparencia: el sistema va a seguir respondiendo, pero puede ser necesario ajustar la oferta en determinados momentos. Gestionar adecuadamente esas expectativas es también una parte esencial de la sostenibilidad del sistema.

Llevas año y medio al frente de la Atención Primaria cántabra ¿qué balance haces de este periodo?

Ha sido un periodo de trabajo intenso, con avances en varios ámbitos clave de la gestión. Hemos reforzado la coordinación con el ámbito hospitalario, estableciendo dinámicas de trabajo más estables con las gerencias, direcciones médicas y servicios para mejorar los circuitos asistenciales. Al mismo tiempo, estamos reordenando los procesos de adquisición de material para reducir problemas de desabastecimiento y adecuarlos a la normativa de contratación pública, y avanzando en facilitar el acceso de los profesionales a los servicios de personal, con las dificultades que esto conlleva en la operativa diaria.

Dicho esto, creo que es importante mantener una visión realista y autocrítica. La Atención Primaria no admite planteamientos de mejora puntuales o cerrados en el tiempo. Requiere un esfuerzo continuo de adaptación, tanto por parte de los equipos directivos como de los propios profesionales, porque las necesidades y expectativas de la sociedad están en constante evolución. En ese sentido, el margen de mejora sigue siendo amplio y la obligación es no caer en la complacencia.

Para terminar, la humanización del sistema está muy presente en los últimos tiempos ¿hay alguna novedad a este respecto?

En primer lugar, es importante señalar que desde Atención Primaria debemos alinearnos con el Plan de Humanización de la Asistencia Sanitaria de Cantabria 2025-2029, integrando sus líneas de actuación en nuestra práctica diaria. A partir de ahí, creo que también es necesario hacer una reflexión: en ocasiones corremos el riesgo de entender la humanización como un elemento añadido, cuando en realidad forma parte del núcleo mismo de la atención sanitaria.

En esencia, humanizar no es otra cosa que recuperar los fundamentos de la medicina, donde la relación entre profesional y paciente es central. Esto implica garantizar un trato respetuoso y cercano, no solo hacia los pacientes, sino también entre los propios profesionales. Las organizaciones sanitarias deben facilitar ese entorno, porque la humanización no se construye con declaraciones, sino con condiciones reales que permitan ejercer la práctica asistencial con tiempo, respeto y calidad.

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