Los mercados municipales forman parte de la historia urbana de muchas ciudades y pueblos. Durante décadas, han sido espacios de actividad comercial, abastecimiento diario y vida vecinal.
Sin embargo, muchos de estos edificios fueron construidos o reformados en una época en la que el amianto era un material habitual en la construcción.
Su resistencia al fuego, al calor, a la humedad y al desgaste hizo que se utilizara en cubiertas, bajantes, conducciones, falsos techos, cuartos técnicos e instalaciones auxiliares.
Hoy, esa presencia puede convertirse en un problema cuando el edificio se reforma, se rehabilita o se somete a trabajos de mantenimiento.
¿Por qué puede haber amianto en mercados municipales antiguos?
El amianto fue muy utilizado durante gran parte del siglo XX en edificios públicos, industriales y comerciales.
Los mercados municipales no fueron una excepción.
Muchos de ellos cuentan con grandes cubiertas, zonas de carga y descarga, cámaras, almacenes, aseos, patios interiores, galerías de instalaciones y espacios técnicos.
En todos estos puntos pudieron emplearse materiales con amianto, sobre todo en edificios construidos o reformados antes de la prohibición de su uso en España.
El riesgo no siempre es visible a simple vista. En muchos casos, el amianto puede estar oculto tras falsos techos, bajantes, conducciones antiguas o placas deterioradas.
¿Dónde puede aparecer amianto en un mercado municipal?
En un mercado antiguo, los materiales con amianto pueden encontrarse en diferentes zonas del edificio.
Algunos puntos habituales son:
- cubiertas de fibrocemento
- placas onduladas de uralita
- bajantes antiguas
- canalones y depósitos
- conducciones de agua o saneamiento
- falsos techos
- paneles aislantes
- cuartos de instalaciones
- zonas de almacén
- cerramientos auxiliares
- antiguas cámaras o salas técnicas
También puede aparecer en pequeñas construcciones anexas, patios, casetas, marquesinas o zonas de carga.
El problema aparece durante las reformas
Mientras los materiales con amianto permanecen en buen estado y no se manipulan, el riesgo puede ser menor.
El problema surge cuando se realizan obras sin identificar previamente los materiales presentes.
Una reforma de cubierta, la sustitución de bajantes, la apertura de techos, la demolición parcial de una zona o la renovación de instalaciones puede liberar fibras si se actúa sobre materiales con amianto sin control.
Esto afecta no solo a los trabajadores.
También puede afectar a comerciantes, vecinos, clientes y personal municipal si no se toman las medidas adecuadas.
Mercados municipales y responsabilidad pública
Cuando hablamos de mercados municipales, muchas veces hablamos de edificios de titularidad pública o con gestión vinculada al ayuntamiento.
Por eso, la identificación del amianto no debería dejarse para el momento en que aparece el problema durante la obra.
La planificación previa es clave.
Antes de intervenir en un mercado antiguo, debe valorarse si existen materiales sospechosos y, en caso necesario, realizar una inspección técnica y toma de muestras.
El objetivo es evitar paralizaciones, sobrecostes, exposición de trabajadores y una mala gestión del residuo.
Amianto en cubiertas de mercados antiguos
Uno de los puntos más habituales es la cubierta.
Muchos mercados municipales cuentan con grandes superficies de fibrocemento instaladas hace décadas.
Con el paso del tiempo, estas placas pueden deteriorarse por efecto de la lluvia, el viento, el sol, el granizo o la falta de mantenimiento.
Una cubierta envejecida no debe pisarse, cortarse, perforarse ni retirarse sin un procedimiento autorizado.
La retirada debe realizarla una empresa inscrita en el RERA, con plan de trabajo aprobado y medios adecuados para evitar la dispersión de fibras.
Bajantes, canalones y conducciones antiguas
Además de las cubiertas, los mercados antiguos pueden conservar bajantes y canalones de fibrocemento.
Estos elementos suelen pasar desapercibidos porque forman parte de la instalación del edificio.
Sin embargo, pueden romperse durante trabajos de fontanería, sustitución de saneamiento, reforma de aseos o intervención en patios interiores.
Una rotura accidental puede generar un problema mayor si no se identifica correctamente el material.
¿Qué debe hacerse antes de reformar un mercado antiguo?
Antes de iniciar obras en un mercado municipal antiguo, lo recomendable es realizar una revisión previa del edificio.
Especialmente si se van a tocar cubiertas, bajantes, falsos techos, instalaciones antiguas o zonas técnicas.
El proceso debería incluir:
- inspección visual de materiales sospechosos
- revisión de zonas ocultas o poco accesibles
- toma de muestras si existe duda
- análisis en laboratorio acreditado
- planificación de la retirada si se confirma amianto
- gestión del residuo como residuo peligroso
- transporte a vertedero autorizado
No basta con retirar el material.
Debe quedar constancia documental de la gestión realizada.
¿Qué dice la normativa sobre trabajos con amianto?
En España, los trabajos con riesgo de exposición al amianto están regulados por el Real Decreto 396/2006.
Esta normativa exige que las empresas que intervienen sobre materiales con amianto estén inscritas en el RERA y trabajen con un plan aprobado por la autoridad laboral.
Además, la Ley 7/2022 regula la gestión de residuos peligrosos, entre los que se incluyen los residuos con amianto.
Esto implica que la retirada, el transporte y el depósito final deben realizarse de forma controlada y documentada.
Un riesgo que no debe improvisarse
Los mercados municipales antiguos son edificios con mucho valor social y comercial.
Pero precisamente por su antigüedad, muchos pueden conservar materiales que hoy requieren una gestión específica.
El amianto puede estar en la cubierta, en los bajantes, en las conducciones o en zonas ocultas del edificio.
Por eso, antes de iniciar una reforma, rehabilitación o demolición parcial, es fundamental identificar los materiales sospechosos y actuar conforme a la normativa.
La prevención evita riesgos para trabajadores, comerciantes, vecinos y usuarios del mercado.