Por Karmela colaboradora de ADECES
Como cantaba Serrat “Son aquellas pequeñas cosas. Que nos dejó un tiempo de rosas…” Esos detalles simples que nos dejan una huella imborrable y nos hacen la vida mucho más agradable.
Este fin de semana he podido disfrutar de uno de esos momentos, con la excusa del cumpleaños de mi hermana y del mío, el sábado nos reunimos toda la familia para celebrarlo: mi madre, mi hermana, mi cuñado, mis sobrinos y mi hermana de vida con su pareja.
Y mi padre, aunque no estaba físicamente estaba en todos nuestros corazones, él a veces se olvida de nosotros y no sabe quién somos, pero nosotros sí sabemos quién es él y todo lo que nos ha cuidado, enseñado y protegido.
Entre los aperitivos, los platos, los postres, los cafés e infusiones íbamos desgranando retales de nuestras vidas, proyectos, ilusiones en marcha…parece mentira que algo tan sencillo te reconforte tanto.
Te das cuenta de la importancia de las redes familiares, de amigos, de todas aquellas personas que te aportan calidad de vida y a veces lo hacen sin darse cuenta.
Qué maravilla, qué afortunados somos de poder contar con esas personas (y mascotas) que recorren el camino de la vida con nosotros aportándonos alegría, alas, compañía…para seguir avanzando.