10 aprendizajes de Marta y Sonia en diseño de proyectos ambientales - Verdes Digitales

Compatibilità
Salva(0)
Condividi

Marta Chicote y Sonia Sauce son diseñadoras gráficas en Verdes Digitales, las responsables de los logotipos y creatividades que veis en muchísimos de nuestros materiales y contenidos. Les preguntamos por lo que han aprendido en estos diez años de Verdes Digitales. Esta es su reflexión:

“Cuando empezamos a trabajar en proyectos ambientales, pensábamos que el reto principal iba a ser estético: encontrar los colores adecuados, las formas que evocaran naturaleza, un estilo visual atractivo. Con el tiempo descubrimos que el verdadero desafío estaba en otro lugar. Diseñar proyectos relacionados con sostenibilidad o impacto social significa trabajar con realidades complejas, con información técnica en muchos casos que necesita traducirse en mensajes claros y honestos. El diseño deja de ser solo una cuestión visual para convertirse en una poderosísima herramienta de comunicación”, concluye Marta.

Diseño SIEMPRE estratégico

Marta lo tiene claro: “La primera cuestión, y quizá la más importante, es que el diseño siempre empieza con estrategia».

Y Sonia añade: “Antes de abrir cualquier programa de diseño necesitamos entender el contexto: quién está detrás del proyecto, qué problema quiere abordar, a quién quiere llegar y qué cambio quiere provocar. Analizar el brief, hacer preguntas y entender bien los objetivos es lo que realmente marca el camino visual”.

Y comprensible

Este es otro de los grandes aprendizaje que Marta recalca: “En muchos de los proyectos en los que trabajamos aparece otro reto muy común: cómo traducir lo técnico en algo comprensible. Informes científicos, datos, conceptos complejos o tecnicismos…e incluso políticas públicas que necesitan un diseño accesible. El diseño nos permite ordenar toda esa información, simplificarla y hacerla accesible. No se trata de simplificar en exceso, sino de clarificar. De encontrar la manera de que el mensaje llegue sin perder su rigor”.

Pero también coherente

De nada sirve si generamos un diseño que no mantiene la coherencia con el mensaje que queremos transmitir, ya que termina perdiendo claridad, identidad y fuerza comunicativa. Comenta Sonia que “un diseño que no está alineado con su propósito confunde, diluye la marca y dificulta que el público entienda realmente lo que se quiere expresar. Además, tampoco tendría sentido crear algo que no sea sostenible en el tiempo, porque el diseño debe poder evolucionar, adaptarse a distintos contextos y mantenerse vigente sin perder su esencia”.

Lo orgánico frente al diseño impersonal

Marta siempre ha insistido en que “con el tiempo también hemos sentido que, cuando hablamos de medio ambiente o de impacto social, el diseño no puede ser frío ni distante. Debemos huir de lo impersonal y apostar por lo orgánico y humano. Un diseño que conecte con las personas y con la naturaleza, que haga los proyectos menos rígidos y más vivos. Porque, al final, los proyectos ambientales no hablan de ideas abstractas. Hablan de territorios, de comunidades, de biodiversidad, de personas que están trabajando para cambiar las cosas y el diseño también tiene que reflejar eso”

A por lo memorable

Y bajo esa idea de escapar de diseños impersonales, “nos gusta creer que el diseño puede hacer que un mensaje impacte más, que se recuerde mejor, que llegue a más personas”, señala Chicote. Que no se quede solo en algo bonito, sino que consiga remover algo en quien lo ve -aquí nuestro trabajo de diseño gráfico para sensibilizar a la ciudadanía con WWF y SEO/BirdLife-. “Porque al final, y quizá sea lo más bonito de trabajar para proyectos ambientales o sociales, si algo tienen en común todos los proyectos en los que hemos participado, es que buscan generar algún tipo de cambio. Y nos gusta pensar que, de alguna manera, nuestro trabajo ha ayudado a que ese cambio esté un poco más cerca”, concluyen las dos diseñadoras.

Todos los elementos cuentan

Otra cosa que ambas explican es que cada elemento visual cuenta algo. Un color no se elige al azar. Una tipografía tampoco. Cada decisión forma parte de un universo visual que tiene que funcionar de manera coherente (mira cómo creamos el branding completo para un proyecto europeo) y transmitir una personalidad reconocible. Cuando todos esos elementos empiezan a encajar, el diseño deja de ser una suma de piezas y se convierte en una historia.

Con la funcionalidad en mente

Pero incluso cuando el resultado visual funciona bien, cuando esos elementos cuentan una historia coherente, “siempre nos repetimos lo mismo: la estética nunca puede estar por encima de la funcionalidad. Antes de pensar en si algo es bonito o llamativo, pensamos en si se entiende. En si la jerarquía de la información es clara, en si el mensaje llega de forma directa, en si la persona que lo ve va a saber rápidamente qué es lo importante,”, señala Sauce.

Diseñar para un mundo omnicanal

“También hemos aprendido a diseñar pensando en algo que hoy es inevitable: que la comunicación sucede en muchos canales a la vez”, recalca Marta, algo que en Verdes Digitales siempre hemos defendido: Un proyecto puede terminar en una web, en redes sociales, en carteles, en presentaciones o en eventos. Por eso intentamos crear sistemas visuales versátiles, modulares, que puedan adaptarse a distintos formatos sin perder coherencia.

Reconocernos como parte de un todo

Con el tiempo hay algo que se vuelve cada vez más evidente: el diseño es importante, pero es solo una parte de la comunicación. Para que un proyecto funcione de verdad necesita una estrategia sólida, contenidos bien trabajados y una visión clara. “Y aquí el equipo de Verdes Digitales ha demostrado cómo articular ese gran engranaje del que nosotras somos una parte”, comentan.

Diseñar también es tomar posición

Y una última reflexión que va más allá de la estética: “Trabajar en proyectos ambientales nos ha hecho entender que el diseño nunca es completamente neutro. Cada decisión visual transmite una forma de ver el mundo”. Porque cuando un proyecto habla de sostenibilidad, de biodiversidad o de transición ecológica, el diseño también está participando en esa conversación. No se trata de hacer activismo desde lo visual, sino de ser conscientes de que nuestro trabajo tiene impacto y responsabilidad.

Estos son, en líneas generales, diez aprendizajes que hemos adquirido a lo largo de los años como diseñadoras para Verdes Digitales. Después de muchos proyectos a las espaldas, sabemos que desde nuestro lugar, seguimos contribuyendo a contar mejor las historias de quienes están intentando cuidar el planeta.

Recapiti
Laura Martín