Lucho Gatica lucha en La Habana - Radio Gladys Palmera

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El Cabaret Parisién del Hotel Nacional de Cuba vuelve a ser noticia de primera plana. Y no es para menos, porque estamos en mayo de 1957. Y en pleno furor de admiración por un cantante, que han bautizado como “Luchomanía”, se presenta aquí mismo, esta noche, el propio bolerista chileno Lucho Gatica.

Y para hacer de esta noche una gran aventura, una atracción inolvidable, acompaña al piano a quien será considerado muy pronto “El rey del bolero”, otro grande, Frank Domínguez.

No es extraño que Lucho Gatica comience su actuación esta noche cantando una de las joyas creadas por Frank, Tú me acostumbraste, que dice:

Tú me acostumbraste / a todas esas cosas, / y tú me enseñaste /
que son maravillosas. //
Sutil llegaste a mí / como la tentación, / llenando de inquietud /
mi corazón. // Yo no concebía / cómo se quería /
en tu mundo raro / y por ti aprendí. //
Por eso me pregunto / al ver que me olvidaste /
por qué no me enseñaste / cómo se vive sin ti.

No es la primera vez que Luis Enrique Gatica Silva, Lucho Gatica, nacido en Rancagua, Chile, el 11 de agosto de 1928, visita la isla. Vino por vez primera en 1954, con un contrato que le hiciera Radio Progreso, y pegó. Dicen que fue Olga Guillot quien propició la primera visita del cantante a La Habana. Los recortes de prensa del futuro dirán de él cosas así: “Era poco menos que desconocido. El éxito cosechado aquí entonces le sirvió de pasaporte en la capital mexicana, donde consolidó su fama”.

Cantará y grabará en Cuba y con él nacerá la admiración inmensa. Y él aprenderá a conocer el alma cubana. Va a regresar en 1957, traído por Gaspar Pumarejo para presentarlo en su Escuela de Televisión que sale al aire en las noches, por el Canal 2-Tele Mundo. “Es el momento cumbre de Lucho Gatica en la Isla”.

Se enamoró de Cuba y de una modelo cubana, futura actriz de televisión, que le robó el corazón. El público del Parisién lo sabe, y por eso todos piensan en Odalis Fuentes cuando Lucho, emocionado hasta las lágrimas, comienza a cantar este tema:

No existe un momento del día / en que pueda apartarme de ti. //
El mundo parece distinto / cuando no estás junto a mí. //
No hay bella melodía / en que no surjas tú, /
ni yo quiero escucharla / si no la escuchas tú. //
Es que te has convertido / en parte de mi alma, /
ya nada me consuela / si no estás tú también. //
Más allá de tus labios, / del sol y las estrellas /
contigo en la distancia / amada mía, / estoy.

Nadie canta “Contigo en la distancia”, de César Portillo de la Luz, como lo hace Lucho Gatica. Le pone voz y corazón, y un temblor íntimo que delata su amor desaforado y no correspondido por Odalis Fuentes, que siempre lo ha rechazado. Pero esa pasión que pone al cantar ese bolero llega a otros que sí aman, y hace esos idilios mejores.

Lucho sonríe con sincera resignación, y esa sonrisa ilumina el local. Tal vez todo eso sea parte del secreto de la devoción que el chileno ha provocado en la isla. Tal vez la magia nació en aquella primera vez, en la que “Olga Guillot lo oyó cantar en Chile y se maravilló”. En su historia se contará lo siguiente: “Lucho, que daba sus primeros pasos en el bolero, cantaba entonces tangos, cuecas y otros aires folclóricos de su tierra. Cantó él para ella acompañándose con su guitarra, y ella, a capela, interpretó para él boleros de José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz”.

Es posible que el conjuro de Lucho para que el recuerdo de Odalis no le hiera más profundamente, es cantar algo de su tierra, por ejemplo, vender esos ojos negros que le hacen delirar. Desde los primeros compases el público aplaude cuando él dice:

Yo vendo unos ojos negros, / ¿quién me los quiere comprar? /
los vendo por hechiceros / porque me han pagado mal. //
Yo vendo unos ojos negros, / ¿quién me los quiere comprar? /
los vendo por hechiceros / porque me han pagado mal. //
Más te quisiera / más te amo yo. //
Y todas las noches las paso / suspirando por tu amor.

El intérprete chileno pasará largas temporadas en Cuba. Será normal escucharlo en la radio y verlo en televisión, y el público caerá a sus pies, hechizado con su estilo. Sobre eso también se escribirá de esta manera: “Afirman especialistas que Lucho no asumió el bolero de la manera tradicional, ni a la manera del filin. Lo suyo era puro romanticismo, una invitación constante a intimar. En lugar de cantarlas, acariciaba las letras y rozaba provocativamente sus labios con el micrófono”.

Y él mismo lo confesará en años venideros de distintas maneras: “Yo cantaba de una manera sensual”, diría más tarde. Precisa la crítica: “No hubo quien no soñara y se enamorara con su voz profunda y armoniosa”. Uno de sus grandes éxitos es este bolero de Luis Marquetti, donde se respira dolor y reproches infinitos:

Te duele saber de mí, / amor, amor que malo eres, /
quién iba a imaginar que una mentira / tuviera cabida en un madrigal. //
No quieres saber quién soy / después de darte lo que tienes /
ahora para ti soy vagabundo / que va por el mundo como un criminal. //
Por haber querido tanto / es mi desesperación, /
la voz del corazón llegará / a tu conciencia como una maldición. //
Te duele saber de mí / amor cuidado con la vida, /
las torres que del cielo se creyeron / un día cayeron en la humillación. //
Te duele saber de mí / amor, amor que malo eres, /
quién iba a imaginar que una mentira / tuviera cabida en un madrigal.

Él siempre se sintió a sus anchas en La Habana, y no era para menos poder apreciar que es un león entre leones, y que lo quieran y admiren como bolerista en una tierra donde hay tantos buenos cantantes. Más que rivales, colegas.

Él puede escoger los escenarios en los que quiere cantar. Triunfa en Tropicana, y en otros sitios de fama. “Se presenta en el Montmartre, el fastuoso cabaret de 23 y P, en el Vedado, como parte de un elenco en que también figura Edith Piaf”.

La prensa reconocerá que es casi un cubano más: “Lucho siempre dijo que amaba profundamente a Cuba. De cualquier manera, su fama saltó de La Habana a México, Venezuela, Argentina, Perú. En Brasil, sus éxitos fueron apoteósicos. Pasó a España y Portugal, y a lugares más distantes como Filipinas, Japón, Medio Oriente”.

Ahora ve que su tiempo en el Parisién está a punto de agotarse. Le hace una seña a su acompañante, y Frank Domínguez entiende que Lucho quiere cerrar hablando de lo efímeros que son la vida y el amor. Es conmovedor que la despedida sea una composición de Roberto Cantoral que hace que todos los asistentes miren su reloj:

Reloj no marques las horas, / porque voy a enloquecer, /
ella se irá para siempre / cuando amanezca otra vez. //
No más nos queda esta noche / para vivir nuestro amor, /
y tu tic-tac me recuerda / mi irremediable dolor. //
Reloj detén tu camino / porque mi vida se apaga, /
ella es la estrella que alumbra mi ser / yo sin su amor no soy nada. //
Detén el tiempo en tus manos, / haz esta noche perpetua, /
para que nunca se vaya de mí, / para que nunca amanezca.

Después de los cambios políticos que sucederán en Cuba a partir de 1959, Lucho Gatica no regresará más. Quedará en el pueblo el agradecimiento por su cariño, y por haber grabado temas de muchos compositores cubanos que difundió por el mundo.

Grabará más de 20 discos exitosos, y “participó en 15 películas, casi todas filmadas antes de 1960, en México, país donde hizo además mucha televisión”.

Morirá allí mismo, junto a su familia, el 13 de noviembre del 2018, con 90 años de edad. Se contará la historia de su fervor: “Toda la vida guardó consigo una foto de Odalis Fuentes, la cual enseñaba con orgullo”.

Cantará y grabará en Cuba y con él nacerá la admiración inmensa. Y él aprenderá a conocer el alma cubana. Va a regresar en 1957, traído por Gaspar Pumarejo para presentarlo en su Escuela de Televisión que sale al aire en las noches, por el Canal 2-Tele Mundo. “Es el momento cumbre de Lucho Gatica en la Isla”.

Playlist

1. Lucho Gatica - Contigo al fin del mundo (César Portillo de la Luz)

00:00:12

2. Lucho Gatica - Tú me acostumbraste (Frank Domínguez)

00:02:51

3. Lucho Gatica - Una semana sin ti (Vicente Garrido)

00:06:33

4. Lucho Gatica - El reloj (Roberto Cantoral)

00:09:21

5. Lucho Gatica - Amor que malo eres (Luis Marquetti)

00:12:30

6. Lucho Gatica - La puerta (Luis Demetrio)

00:15:12

7. Lucho Gatica - Solamente una vez (Agustín Lara)

00:18:28

8. Lucho Gatica - Yo vendo unos ojos negros (Tradicional)

00:21:50

9. Lucho Gatica - La barca (Roberto Cantoral)

00:25:23

10. Lucho Gatica - María Bonita (Agustín Lara)

00:28:43

11. Lucho Gatica - Pregúntaselo a Dios (Germán Lugo)

00:31:50

12. Lucho Gatica - Contigo en la distancia (Cés

Recapiti
Jose Arteaga