También se propone que «la voz de los médicos en formación tenga un peso real dentro del Colegio»
El Dr. Pablo Grijuela estudió Medicina en Santander, en la Universidad de Cantabria. Actualmente está realizando la especialidad como médico residente de primer año de Medicina Intensiva en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, y, además, forma parte de la nueva Junta Directiva del COM Cantabria como vocal de médicos jóvenes. En esta entrevista cuenta sus planes para desarrollar acciones y ayudar a los colegiados jóvenes desde la entidad colegial.
-Eres el nuevo vocal de la Junta Directiva del COM Cantabria de Médicos Residentes ¿cuáles son tus objetivos?
Mi objetivo principal es que los Médicos Residentes tengamos nuestro propio espacio dentro del Colegio, donde podamos plantear nuestras necesidades, nuestras inquietudes y también nuestras propuestas. Creo que los Residentes tenemos una visión muy particular de la profesión: estamos en una etapa de formación, pero al mismo tiempo ya somos médicos y tenemos un papel fundamental en el sistema sanitario. Me gustaría que el Colegio fuese un punto de encuentro para los residentes de las distintas especialidades, que facilitase nuestra formación y que también nos ayudase a conocer mejor nuestros derechos y nuestras posibilidades de desarrollo profesional. Y, sobre todo, me gustaría que la vocalía fuese un canal de comunicación real entre los Residentes y el Colegio, no solamente un cargo representativo.
-¿Crees que las nuevas generaciones de médicos tienen muchas diferencias con las de la última década y son menos corporativistas, por ejemplo?
No, no lo creo. Durante mi etapa universitaria he coincidido con muchos estudiantes y médicos jóvenes realmente volcados con la representación estudiantil, la organización de proyectos de innovación docente, congresos y distintas iniciativas dentro y fuera de la universidad. Quizá las formas de participar hayan cambiado, pero no creo que haya menos interés por mejorar la profesión. Estoy seguro de que durante mi carrera profesional seguiré viendo esa iniciativa y esas ganas de participar entre muchos de mis compañeros.
-¿Qué os interesa más en la actualidad a los médicos residentes, en lo que respecta a los servicios que un Colegio puede ofrecer?
Considero que hay varias áreas que nos interesan especialmente. La primera es la formación: los residentes tenemos una necesidad constante de cursos, congresos, actividades y rotaciones que complementen nuestra formación especializada, y todas las facilidades que el Colegio
pueda ofrecer para ello, serán bienvenidas.
También creo que necesitamos mucho asesoramiento. Durante la residencia surgen continuamente dudas sobre contratos, guardias, derechos laborales, carrera profesional, investigación, oposiciones o incluso sobre qué posibilidades tenemos cuando terminamos la
residencia. Y creo que el Colegio puede jugar un papel muy importante precisamente ahí: ser un lugar al que un residente pueda acudir y encontrar orientación, recursos y oportunidades. Me gustaría que los residentes percibiesen el Colegio como algo cercano y útil durante esos cuatro o cinco años de formación.
-Y con respecto a la IA, ¿ya es una herramienta más en los residentes actuales?
Definitivamente, sí. Es una herramienta más en nuestra actividad diaria, sirviéndonos entre otras cosas para búsqueda y organización de la información, como ayuda para el estudio, preparación de sesiones clínicas…
De momento, estamos en una fase de aprendizaje, pero estoy convencido de que en los próximos años la IA será una herramienta muy potente. También creo que será importante que aprendamos a utilizarla de forma crítica, segura y responsable, teniendo siempre en
cuenta que no debe sustituir el razonamiento clínico ni la responsabilidad del médico.
–Para terminar, ¿cuál es el reto más importante que te planteas en el COM Cantabria?
El principal reto que me planteo es conseguir que los residentes sintamos que el Colegio también es nuestro, y que la voz de los médicos en formación tenga un peso real dentro de él.
Me gustaría que la vocalía no se limitase únicamente a representar las inquietudes de los residentes, sino que sirviese también para incorporar nuestra perspectiva a los debates sobre el futuro de la profesión médica y de nuestro sistema sanitario. Al final, creo que las nuevas generaciones tenemos mucho que aportar, y me gustaría que el Colegio fuese un espacio en el que esa voz se escuchase y se tuviese en cuenta.