Solo le pido a Dios vivir lo suficiente para ver el TAV | Institución Futuro

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Así se manifestaba Julián, el padre de Javier y Maitane y abuelo de Irati, a sus amigos del bar esta semana como deseo para el año nuevo 2025 cuando, otra vez, salió a relucir el asunto del TAV. Y no es que Julián esté en trance de una muerte a corto plazo sino que, viéndose ya mayor, aspira a vivir todavía muchos, muchos años más; tantos y tantos como para que cuando llegue el TAV a Pamplona pueda ir a cogerlo con el taca-taca y entonces, sí, morir anciano y feliz. Por soñar y desear, que no quede.

Este sentimiento y pensamiento de Julián no deja de tener su retranca para un navarro, ya jubilado. Un honesto ciudadano navarro que ve cómo su Gobierno foral no es capaz de plantar cara en Madrid y exigir de una vez para él y para Navarra lo que ya tienen el resto de españoles: el Tren de Alta Velocidad.

El otro día se enteró Julián de que vino a Pamplona el jefazo de todo este proyecto del TAV, un tal Sebastián, que no tuvo a bien dar la cara ante los medios de comunicación, no fuera que le sacasen los colores o algo peor. Esto contrasta mucho con toda la parafernalia que a lo largo del año 2024 han desplegado el ministro y personal del ministerio en Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Aragón…no digamos el País Vasco, anunciando obras y obras, millones y millones para todas nuestras Comunidades vecinas.

Julián, que ha pagado y está pagando con sus impuestos forales todas estas obras del TAV fuera de Navarra, tiene la sensación de que el mensaje del Ministerio y de nuestro Gobierno a todos los navarros es: “ajo y agua”.

Alguien le dijo a Julián que la presidenta había dicho muy ufana que “Nosotros somos los que más invertimos”. La triste realidad, para los que no estén al tanto, es que en estos tres últimos años, del 2022 al 2024, se ha ejecutado menos del 70% de lo presupuestado; además sobre una cifra que es la mitad de lo necesario para traer el TAV desde Zaragoza a Pamplona para 2030. El mantra contemporáneo, mucho decir, poco hacer. Y es que a esta velocidad Julián no verá vivo, ni aunque viviese otros 40 años más, la llegada del TAV a Pamplona. No digamos la conexión con la Y Vasca, esa que tanto preocupa.

Hablando de ello, los amigos de Julián, a pesar de las fiestas navideñas, se calientan y dicen que no saben para qué sirve en Navarra tener a un navarro como número dos del partido que gobierna en España y tener a una ministra vecina de Pamplona.

Así pues, terminó otro año más, el 2024, y los años van pasando para todos. Terminó ese año y terminó como empezó: con un tranvía entre Pamplona y Zaragoza, sin expectativas de mejora, y donde puedes ir cómodamente sentado en el suelo. Con los precios de los billetes a Madrid por las nubes. Con el PSIS de la nueva Estación de Pamplona arrastrando los pies (total, en la Comarca de Pamplona no hay ningún problema de vivienda para los jóvenes). Con un nuevo lío montado por el Ministerio que ahora no quiere sacar las vías y la estación del casco urbano de Tudela. Y ¿cómo no? hablando y hablando de la Y Vasca, que a muchos no les deja dormir. Pero, eso sí, sin un solo nuevo proyecto aprobado para el TAV desde Zaragoza a Pamplona. Y con una inversión mísera y lánguida en las obras en marcha. Un año entero perdido.

Todo esto parece muy gracioso, pero no lo es. Navarra está capada de una de las infraestructuras más transformadoras, social y económicamente hablando. El Tren de Alta Velocidad. Y está capada porque los que controlan las marionetas no se han movido ni un ápice en los últimos 40 años: “nada bueno para Navarra”. Cuanto más progresistas se autocalifican, menos progreso traen. Ellos sí saben esperar.

Pero los navarros y navarras no podemos esperar más. O el Gobierno foral abandona su posición sumisa en 2025 ante Madrid y toma realmente la iniciativa, o acabaremos, más temprano que tarde, arrinconados, provincianos, aislados y sometidos. Con el TAV y con todo. Julián estaba muy enfadado. Pero aun así, y como es un tipo optimista y no quiere ponerse melancólico, deseó a todos sus amigos un Feliz 2025 y que sea el año del TAV!

Recapiti
ana-yerro