La presencia de amianto en garajes y trasteros es frecuente en edificios construidos en la segunda mitad del siglo XX. A pesar de tratarse de espacios de uso secundario, su exposición continuada y, en muchos casos, la falta de mantenimiento o manipulación inadecuada convierten estos lugares en focos potenciales de riesgo para la salud.
¿Dónde puede encontrarse amianto en garajes y trasteros?
El amianto fue ampliamente utilizado en estos espacios debido a sus propiedades aislantes, ignífugas y su bajo coste. En garajes y trasteros, es habitual encontrarlo en:
- Cubiertas de uralita.
- Bajantes y tuberías.
- Conductos de ventilación.
- Depósitos de agua antiguos.
- Paneles divisorios o cerramientos.
- Revestimientos ignífugos en estructuras metálicas.
En particular, las cubiertas de fibrocemento en garajes comunitarios representan uno de los casos más comunes, especialmente en edificios residenciales antiguos.
¿Por qué supone un riesgo en estos espacios?
Aunque el amianto en buen estado no representa un peligro inmediato, el riesgo aparece cuando el material se degrada o es manipulado. En garajes y trasteros esto ocurre con frecuencia debido a:
1. Falta de mantenimiento
Estos espacios no suelen recibir el mismo nivel de mantenimiento que las viviendas, lo que acelera el deterioro del material.
2. Humedad y condiciones ambientales
La exposición a humedad, cambios de temperatura o filtraciones puede afectar al fibrocemento, favoreciendo la liberación de fibras.
3. Manipulación accidental
Es habitual que particulares realicen pequeñas reformas, perforaciones o cortes sin conocer la presencia de amianto.
4. Vibraciones y uso continuado
En garajes, el tránsito de vehículos genera vibraciones que pueden contribuir al desgaste del material con el tiempo.
Cómo identificar posibles materiales con amianto
La identificación del amianto no siempre es evidente a simple vista, pero existen indicios que pueden alertar de su presencia:
- Materiales de color grisáceo y aspecto fibroso o cementoso.
- Placas onduladas típicas de uralita.
- Instalaciones originales en edificios construidos antes de 2002.
- Tuberías o conductos con revestimientos antiguos.
Ante cualquier sospecha, el material debe considerarse potencialmente peligroso hasta que un análisis lo confirme. Tal y como se establece en la normativa vigente, la toma de muestras debe realizarse con equipos de protección adecuados y por personal especializado, evitando la liberación de fibras.
Qué hacer si detectas amianto en garajes o trasteros
La actuación ante la presencia de amianto debe ser siempre controlada y conforme a la legislación:
Evitar cualquier manipulación.
No cortar, perforar, lijar ni mover el material.
Señalizar la zona.
Especialmente en espacios comunitarios, para evitar exposiciones accidentales.
Solicitar un análisis.
Un laboratorio especializado determinará si el material contiene amianto.
Contactar con una empresa autorizada.
Si se confirma su presencia, la retirada debe realizarla una empresa inscrita en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto) y homologada para ello.
La identificación temprana, junto con una gestión profesional adecuada, es clave para evitar riesgos tanto para los usuarios como para el entorno.