El encapsulado de amianto es una técnica utilizada como alternativa provisional a la retirada cuando se trata de materiales no friables que aún se encuentran en buen estado. Esta solución, regulada y sujeta a estrictas condiciones, ha evolucionado significativamente en los últimos años gracias al desarrollo de nuevos productos químicos, técnicas de aplicación y controles de eficacia.
¿Qué es el encapsulado de amianto?
El encapsulado consiste en aplicar un recubrimiento sobre el material con amianto (MCA), formando una película que impide la liberación de fibras al ambiente. Este método no elimina el riesgo en sí, pero puede reducir significativamente su exposición si se mantiene en condiciones adecuadas de conservación y vigilancia periódica.
¿Cuándo se puede utilizar?
El encapsulado es una opción válida únicamente para materiales no friables, es decir, aquellos en los que las fibras de amianto están firmemente integradas en una matriz sólida (como el fibrocemento). Además, el estado del material debe ser bueno, sin fisuras, desprendimientos ni signos de deterioro. No está permitido encapsular materiales friables ni usarlo como solución permanente en edificios públicos sin un plan de seguimiento.
Nuevos productos y métodos de encapsulado
En la actualidad, existen revestimientos encapsulantes de nueva generación, que incluyen:
Recubrimientos elastoméricos impermeables, que se adaptan a las dilataciones térmicas del material.
Encapsulantes con propiedades ignífugas y anti-hongos, especialmente útiles en entornos húmedos o subterráneos.
Microcápsulas adhesivas que penetran en microfisuras, desarrolladas para reforzar materiales envejecidos sin alterar su forma.
Sistemas de encapsulado mediante geles aplicados a presión, empleados en conducciones o espacios confinados.
Estos productos están formulados para garantizar una durabilidad mínima de entre 10 y 15 años, siempre que se mantengan en condiciones adecuadas y se realicen inspecciones periódicas por parte de técnicos cualificados.
Consideraciones legales y de seguridad
El uso de encapsulantes no exime de las obligaciones legales en materia de seguridad y salud laboral. Toda actuación debe ser realizada por una empresa inscrita en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto) y estar incluida en un plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral competente. Además, deben respetarse los valores límite de exposición en el ambiente y contemplarse las medidas preventivas necesarias durante la aplicación del producto.
Seguimiento y control
Tras el encapsulado, es imprescindible establecer un protocolo de vigilancia periódica del estado del material y del recubrimiento aplicado. Esta supervisión puede incluir:
Inspecciones visuales semestrales o anuales.
Mediciones ambientales para detectar posibles fibras en suspensión.
Actualización del censo de materiales con amianto.
El encapsulado no es una solución definitiva. Es una medida temporal que debe conducir, en última instancia, a la retirada total del amianto, en línea con los objetivos establecidos por la Unión Europea de erradicación antes de 2032.